Desde mediados del siglo XIX Costa Rica mantuvo una actividad musical que se ha venido desarrollando paulatinamente gracias al apoyo de personas e instituciones con visión de futuro. La historia musical del país posee un gran capítulo dedicado a las Bandas Nacionales, agrupaciones musicales que fueron el germen de todas las demás.
La Dirección de Bandas, fundada en 1845, nace con el objetivo concreto de mejorar la música marcial del Estado. Cuarenta años después, en 1885, el Gobierno de la República manda a la Banda de la Capital a dar conciertos, todos los domingos, en el recientemente inaugurado Parque Central.
La transformación sufrida en este siglo y medio por las Bandas es más que evidente y enriquecedora, 220 músicos profesionales ofrecen conciertos dominicales, algunas retretas, colaboran en protocolos y apoyan a todo el cuerpo diplomático destacado en el país en la celebración de efemérides y aniversarios de los diferentes países.
Se estrenan obras musicales costarricenses y se ejecuta el repertorio mundial original para bandas. Las escuchamos en desfiles patrios, efemérides y acompañando la piedad popular en las celebraciones de Semana Santa.
Los escolares y colegiales del país se benefician de los conciertos didácticos que ofrecen las bandas y las diferentes instituciones gubernamentales, municipales y privadas cuentan con lo ameno de su música para realzar sus diferentes actividades.
Las Bandas Nacionales siguen su pujante desarrollo aportando arte y cultura al pueblo costarricense. La profesionalización de la música costarricense en el último cuarto de siglo ha tocado también a las bandas, mostrando con creces que nuestros músicos están a la altura de los más exigentes estándares internacionales.